• Lic. Ester Kroslak

Bienvenido el cambio


Los paradigmas institucionales y empresariales están tan arraigados en las personas, que introducir un cambio del tipo que sea puede llegar a ser una tarea titánica.


Publicación Original: Diario Época.

Es bueno poder pensar que la manera en que trabajamos, ya sea en empresas privadas o en organizaciones gubernamentales, las cosas se comenzaron a hacer de una determinada manera por alguna razón especial. Eso se transformó en “la forma correcta” de hacer las cosas pero no es incuestionable, si de mejorar se trata, los cambios deben ser siempre bienvenidos.

Los paradigmas institucionales y empresariales están tan arraigados en las personas, que introducir un cambio del tipo que sea – un nuevo sistema informático, un nuevo modo de producir, una técnica nueva de venta y cualquier adaptación a nuevas tecnologías – puede llegar a ser una tarea titánica. Nada mejor que un ejemplo para entendernos.

Experimento de los Monos

Aunque la veracidad de este experimento esté cuestionada, ya que no se encuentran datos certeros sobre quienes lo realizaron ni ningún otro, creo que es una buena forma de entender de qué se trata esto de los paradigmas y a los fines de este artículo cumple con su cometido.

“Un grupo de científicos encerró a cinco monos en una jaula, en cuyo centro colocaron una escalera y, sobre ella, un montón de bananas. Cuando uno de los monos subía la escalera para tomar las bananas los científicos lanzaban un chorro de agua fría sobre los que se quedaban en el suelo. Pasado algún tiempo, los monos aprendieron la relación entre la escalera y el agua, de modo que cuando un mono iba a subir la escalera, los otros se encargaban de manera nada amigable que supiera que su comportamiento no era aceptable. Después de haberse repetido varias veces la experiencia, ningún mono osaba subir la escalera, a pesar de la tentación de las bananas. Entonces, los científicos sustituyeron a uno de los monos por otro nuevo. Lo primero que hizo el mono novato nada más ver las bananas fue subir la escalera. Los otros, rápidamente, lo bajaron y le pegaron antes de que saliera el agua fría sobre ellos. Después de algunas palizas, el nuevo integrante del grupo nunca más subió por la escalera. Un segundo mono fue sustituido, y ocurrió lo mismo con el que entró en su lugar. El primer sustituido participó con especial entusiasmo en la paliza al nuevo. Un tercero fue cambiado, y se repitió el suceso. El cuarto, y finalmente el quinto de los monos originales fueron sustituidos también por otros nuevos. Los científicos se quedaron con un grupo de cinco monos que, a pesar de no haber recibido nunca una ducha de agua fría, continuaban golpeando a aquél que intentaba llegar hasta las bananas. Si fuera posible preguntar a alguno de ellos por qué pegaban con tanto ímpetu al que subía a por las bananas, con certeza esta sería la respuesta: No lo sé. Aquí, las cosas siempre se han hecho así.


¿Suenan conocidas las palabras? ... ¿Y estas otras?

Ya intentamos cambiar antes y no dio resultados. Acá no hacemos las cosas así. Es imposible. Eso no se puede. Seamos realistas ¿Sí?

Así como en el caso de estos monos, estoy segura de que la forma en que trabajamos en un principio se determinó por una muy buena razón. Lo malo es que nos limitamos a aceptar los paradigmas establecidos sin cuestionarnos con la suficiente frecuencia si nuestra forma de actuar y pensar todavía tienen aplicación práctica en relación a la realidad que nos toca afrontar. Los paradigmas dentro de los cuales estamos inmersos nos dibujan límites imaginarios, los cuales no podemos traspasar.

Cambiar el paradigma de las instituciones

Todos quisiéramos pensar que una vez conscientes de que vivimos e interpretamos el trabajo según un determinado paradigma institucional, seremos capaces de cambiarlo pero lamento informarle que eso no siempre es así… aunque con seguridad podemos cambiar nuestros propios paradigmas. Sería bueno poder reconocer quiénes sí tienen la capacidad de cambiar un paradigma para poder estar atentos y replantearnos si “ese loquillo” tal vez pueda tener algo de razón.

Si existiera la posibilidad de identificar a un modificador de paradigmas, yo diría que serían los siguientes:

1. El Novato: quien se encuentra al principio de su carrera es probable que no haya adoptado como propios los paradigmas existentes y tenga visiones distintas de la realidad. No estoy diciendo que siempre tengan razón pero no sería mala idea escucharlo y reflexionar sobre lo que dicen antes de desechar sus ideas porque después de todo “es un novato ¿Qué puede saber?”…

2. El que cambia de “rubro”: Alguien no tan joven que por cuestiones de la vida se inserta en nuevos ámbitos y no es capaz de asimilar el paradigma existente. Es probable que no les demos mucho crédito ya que “¿Qué puede saber él?”

3. El foráneo o intruso: una persona que al no haber vivido en el mismo ambiente, no comprende el paradigma actual. Pero a los intrusos la gente no les cree. Muchos son menospreciados porque sus ideas son contrarias a los paradigmas actuales.

4. Los “bichos raros”: estos son los creadores de paradigmas propiamente dichos. Siempre hay al menos uno en cada institución, no van a tardar en encontrar en la suya alguien que todo el tiempo se esté preguntando si habrá alguna otra manera de hacer las cosas. Nos quieren hacer repensar lo que ya está establecido y la mayoría de las veces implica un esfuerzo que no estamos dispuestos a realizar. Son aquellos que cuando se encuentran con un problema no paran hasta encontrar una solución, aunque ello lleve días, meses o años. Estas personas normalmente no son bienvenidas hasta que una crisis se presenta y todo parece depender de ellos. Estar atentos a estos personajes nos ayudará a detectarlos y si no somos quienes cambien los paradigmas, al menos podremos formar parte de los pioneros al ser los primeros en seguirlos.

Si no tenemos la suerte de tener a alguien así en nuestra empresa ¿Qué podemos hacer para implementar un cambio? El Coach Ontológico es por definición un facilitador de procesos de cambio institucional quien en primera instancia trabajará con el personal para eliminar los miedos que pueden representar las novedades, ayudarles a entender que es esperable que en principio los cambios resulten incómodos y que todos, desde sus distintas formas de ser colaboran a su manera a implementar los cambios. Los más osados llevando la bandera y los más ortodoxos en que los cambios se lleven de manera segura y organizada.

El Coaching Organizacional trata estos temas de manera singular porque no le dice a las empresas qué es lo que tienen que hacer sino que las acompaña a descubrir su nuevo modelo propio y particular para funcionar en el mundo. Entender la manera en que funcionan los paradigmas es una maravillosa forma de abrir mentes y dar definitivamente la bienvenida a los cambios.

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