• Lic. Ester Kroslak

El desafío del liderazgo


Las transformaciones no se producen de la noche a la mañana pero como dice un viejo proverbio, no hay que tener miedo de los cambios lentos, sino miedo a permanecer inmóvil.


Publicación Original Diario Época

Los mandos medios en las empresas son los que deben lidiar con las exigencias desde ambos lados de la escala jerárquica. El cambio ya comenzó, el verdadero camino de quienes pretendan liderar equipos de personas es comenzar con liderarse a sí mismo y adquirir las competencias necesarias para ser efectivos en éste nuevo mundo.

La semana pasada hablamos de los cambios en las expectativas de los empleados, en cómo ha cambiado el significado y el lugar que ocupa el trabajo en las prioridades de las personas. Las personas ya no son su trabajo, son mucho más que eso.

Eso trae aparejado un cambio drástico en la relación que las personas tienen con su trabajo y gestionarlas está siendo un verdadero desafío para quienes ocupen posiciones de liderazgo, ya que al ser ésta una época de transición, donde por una parte están las personas -que funcionan en base a inspiraciones y motivaciones, que invierten sus energías y se comprometen con causas que les llenan y les hacen crecer humana y profesionalmente – y por otra las empresas que todavía sienten que la manera correcta de hacer las cosas es “mandar y controlar” y que pretenden infructuosamente funcionar de esta manera.

La baja eficacia de este modelo de mando/control da cuenta de que ya está en su etapa de extinción y como venimos diciendo en más de un artículo de época de Coaching podemos dedicar nuestras energías a la noble tarea de la queja, porque las cosas ya no son lo que eran o podemos ver que está en nuestras manos hacer para mejorar.

Es todo un desafío y creo que sobre todo para los mandos medios de las organizaciones, quienes se encuentran tironeados por realidades diferentes de ambos lados.

Sus jefes – generalmente los dueños de la empresa – pertenecen a la generación que se formó para servir al modelo creado en la revolución industrial, donde lo que se necesitaba eran manos que trabajen y hagan lo que se le pide de la manera en que se lo pide. Y del otro lado tienen a sus colaboradores, quienes son creativos, están llenos de buenas ideas y necesitan expresarlas para poder sentirse útiles y encontrarle sentido a lo que hacen.


¿Cómo se hace frente a este desafío?

No hay una solución única ni una receta a seguir, cada empresa deberá hacer su propia transición del viejo al nuevo modelo de funcionamiento en aras de persistir con sus emprendimientos. Tal como la revolución industrial causó un gran revuelo y dejó atrás otra manera de hacer las cosas a las que las personas estaban acostumbradas; esta época tiende a dejar atrás otras formas de trabajo que ya no están funcionando.Y como “hacemos lo que somos”, el verdadero camino de quienes pretendan liderar equipos de personas es comenzar con liderarse a si mismo y adquirir las competencias necesarias para ser efectivos en éste nuevo mundo.

El Coaching ontológico sirve para desarrollar al máximo el potencial humano. Es un método de aprendizaje que toma herramientas de la psicología, la programación neurolingüística y por supuesto de la ontología del lenguaje para que las personas puedan hacer frente con sus propios recursos internos a los desafíos que se le presenten, ya sean de índole profesional o personal.

¿Todo se soluciona contratando a un Coach?

Mi amigo Marcos, brillante consultor y profesor universitario, abierto de mente -tanto que a sus 73 años estudiaba coaching – nos contaba de una persona de su generación, dueño de una gran empresa, quien contrató a un Coach con la idea de que éste demostraría profesionalmente que él tenía la razón y todos los demás estaban equivocados. Obviamente el proceso de coaching fracasó, ya que para que un proceso de coaching funcione, la cabeza de la organización debe ser consiente que el modelo actual ya no le está dando resultados y estar comprometido con encontrar una nueva manera de hacer las cosas. Únicamente cuando los líderes de la empresa estén convencidos de que el cambio es la única opción deberá comenzar un proceso de aprendizaje y adaptación a las nuevas circunstancias. Los cambios no se producen de la noche a la mañana, pero como dice un viejo proverbio, no hay que tener miedo de los cambios lentos, sino miedo a permanecer inmóvil.


El Coaching no intenta hacer que el mundo se adecue a las personas, sino que sean las personas las que aprendan a identificar qué cosas funcionan y qué cosas ya no están dando los resultados que buscan. Aprender de ello y emprender la búsqueda de los recursos internos y externos que les permitan hacer frente a los desafíos actuales de manera exitosa.

Mucha gente ya está en este camino. Ya está creada la conciencia de que algo hay que cambiar y el cómo hacerlo se va construyendo paso a paso aceptando el desafío de seguir aprendiendo.

Oscar Anzorena en su libro “Maestría Personal, el camino del liderazgo”, cuya lectura recomiendo ampliamente, dice que hay al menos cinco competencias o capacidades básicas a desarrollar para obtener o acercarse a la Maestría Personal.

- Visión Personal - Capacidad de Aprendizaje y cambio - Fortaleza Emocional

- Competencias conversacionales y - Efectividad interpersonal

¡Menudo desafío! Pero la buena noticia es que es posible, que ya otros han hecho el camino antes que nosotros y han demostrado que es factible pensar y trabajar para que todos sean mejores y más felices en la vida y en el trabajo también.

(*) Coach Ontológico Profesional Licenciada en Sistemas www.mejorymasfeliz.com

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