• Lic. Ester Kroslak

Mejor y más feliz en el Trabajo



Publicación original Diario Época

Captar y mantener el talento humano en las empresas es posible. Las herramientas que brinda el Coaching Ontológico están disponibles para los líderes que deseen llevar sus proyectos a otro nivel.

El mundo del trabajo ya cambió. Para captar y retener el talento humano debemos ser capaces de entender las necesidades actuales de las personas. Podemos lamentar que las cosas ya no son como antes o podemos buscar comprender este nuevo mundo y cambiar también. El cambio es como una curva en la ruta. Si doblamos con ella no pasa nada.

Si hacemos memoria y, no hace falta remontarse mucho tiempo atrás, era posible escuchar frases que, a modo de elogio, expresaba de alguien “¡Qué mujer sacrificada!”, “¡Qué hombre sacrificado!”. La gente trabajaba diez horas por día, en cosas que no le gustaba y simplemente debía aguantar.

Era así, nadie lo cuestionaba porque era así “como debían ser las cosas” era elogiable y bien visto. Ahora pensemos esa frase involucrando a un joven de nuestros días¿Es posible para nosotros imaginar a un “joven sacrificado”? ¿Qué sensación nos da?

Es un poco difícil tratar de pensar a algún joven sacrificado en la actualidad. Y al leer esto es posible que aparezcan pensamientos tales como, “la juventud está perdida”, no están comprometidos, no se ponen la camiseta y otras cosas más en ese sentido.


Lo curioso es que en la época de Sócrates – entre 470 y 399 antes de Cristo – los jóvenes “ya estaban perdidos”, dado que autores griegos citan al filósofo cuando señalaba: “Nuestra juventud gusta del lujo y es maleducada, no hace caso a las autoridades y no tiene el menor respeto por los de mayor edad…”

También en las ruinas de Babilonia (actual Bagdag) se encontró escrito en un vaso de arcilla de más de 4000 años de antigüedad lo siguiente: “Los jóvenes son malhechores y ociosos. Ellos jamás serán como la juventud de antes. La juventud de hoy no será capaz de mantener nuestra cultura”.

¿Es posible que la juventud esté perdida desde entonces?

Muchas veces juzgamos como malo todo aquello que no comprendemos. Tal vez, solo tal vez pueda haber algo que aprender de éstos “jóvenes irreverentes”.

En las generaciones anteriores era común y normal que el trabajo fuera un sacrificio, nadie esperaba que el trabajo sea un ambiente de creatividad y desarrollo. Era un deber.

Es más, de acuerdo a la etimología de la palabra, jubilarse era un festejo ya que ello anunciaba que se terminaba el tormento.

En nuestros tiempos, el trabajo ha dejado de estar relacionado al sacrificio. Ahora está relacionado al disfrute, la plenitud, a realizarnos como seres humanos, a desarrollarnos con y en relación al trabajo.

El tema es que estamos viviendo una época en que generaciones y formas de pensar muy distintas deben convivir en el mundo del trabajo y pasa entonces que el jefe no entiende que el trabajo es algo que a su colaborador le debe gustar, ya que para él, el placer y el deber son dos cosas que van por caminos muy diferentes, es más,hasta tienen jerarquías diferentes ya que primero es el deber y después el placer. Las generaciones nuevas sin embargo buscan encontrar el placer en el cumplimiento de su deber.

Hoy en día vida y trabajo van juntos y no existe como antes una división bien marcada entre ellos. En la era de los teléfonos inteligentes, el trabajo invade cada momento de nuestras vidas y es así que podemos estar en la plaza con nuestros hijos y atendiendo la llamada de un proveedor, los mails llegan a nuestros teléfonos a las horas menos esperadas y sentimos la necesidad de responder inmediatamente. Ya no existe la diferencia tajante entre los momentos- y los lugares- de trabajo y los de “no trabajo”.

Claro que las empresas, y los jefes en especial, frecuentemente operan bajo la forma de pensar que se trabaja cuando se está en el lugar indicado y especialmente cuando se los tiene a la vista, que el tiempo en que se permanece allí es el mejor indicador de la cantidad de trabajo.Sin embargo, en la nueva mirada es posible saber que alguien trabaja por sus resultados, no por el tiempo. Son formas de pensar que por ahora chocan y con las cuales se debe trabajar para que las empresas sean cada vez más atractivas para el empleado de hoy.

Otro punto a tener en cuenta es que las personas integran a su identidad, además del trabajo, sus familias, sus hobbies, las cosas que hacen por el bien común como participar de fundaciones de cualquier tipo, etcétera. La persona, ya no se identifica sólo con su trabajo, es mucho más que eso. Somos todos distintos y por eso entender las condiciones de satisfacción de cada uno se vuelve cada vez más complejo, ya que no todos queremos lo mismo. El tema de tratar a todos los empleados por igual parece no estar funcionando ya.

Antes, las empresas daban trabajo y las personas lo tomaban sin condiciones, como venía. Hoy en día las personas buscan los trabajos que les satisfacen, que se adaptan a su proyecto de vida. No es que la gente no quiera trabajar, es que quieren trabajar para lograr sus objetivos en la vida. El trabajo ya no es más el objetivo; el trabajo es el medio para lograrlo.

Muchas veces he escuchado a gerentes y dueños de empresas diciendo que “los jóvenes no se comprometen”. Pero en realidad la gente y en especial los jóvenes siempre están comprometidos, el tema está en averiguar con qué y ayudarlos en ese sentido. Lograr que el empleo se complemente con lo que para ellos es más importante, tiene la potencialidad de lograr fidelidad a sus puestos de trabajo.

Algunos por ejemplo estarán comprometidos con la familia, su vida pasará por estar con sus hijos cuando estos los necesitan y ¿Qué necesita del trabajo alguien comprometido con la familia? flexibilidad horaria, trabajar desde casa si la tarea lo permitiese, un trabajo donde se los valore por los resultados que son capaces de lograr, no por la cantidad de tiempo que pasan en la oficina. Es probable que ascender no esté entre los incentivos para éste tipo de personas.

Otros estarán comprometidos con ganar mucho dinero y ¿que necesita una persona así? Posibilidad de ganar más, trabajos por comisión, más posibilidades de ascender, etcétera.

Poder entender que hoy por hoy ya no existe la uniformidad, que cada uno de los empleados es único y que atender a su individualidad tiene la capacidad de desarrollar el compromiso que necesitan de ellos las empresas.

No es fácil, sin lugar a dudas, pero es fundamental asimilar lo más rápido posible que el mundo ya cambió, que adaptarse a éstos cambios necesarios en las empresas está en nuestras manos y es tal vez la única opción.

Captar y mantener el talento humano en las empresas es posible. Las herramientas que brinda el Coaching Ontológico están disponibles para los líderes que deseen llevar sus proyectos a otro nivel, lograr que sus colaborares sean más felices y como consecuencia mejores en sus puestos de trabajo. Mejores y más felices en el trabajo.

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